La tecnología, clave en la rápida reparación de los daños producidos por Filomena en los tejados españoles

Es verdad que en un país como España, que cuenta con un gran porcentaje de terreno que dispone de un clima mediterráneo, es bastante complicado que tengamos temporales de lluvia y nieve que puedan afectar de alguna manera a nuestro modo de vida. Creíamos que nunca en nuestro país veríamos las imágenes que nos dejan muchas zonas de Estados Unidos, Canadá o Rusia cuando pasan olas de frío que provocan el decreto de máxima alerta. Siempre hemos creído estar a salvo de eso… hasta que, el pasado mes de enero, la realidad volvió a superar a la ficción.

El paso de la borrasca Filomena dejó en el centro peninsular una gran cantidad de daños y perjuicios materiales. Ha sido la borrasca más potente que ha padecido nuestro país en los últimos 50 años y la verdad es que nos ha dejado estampas tan increíbles como la de cientos de personas esquiando en las calles más grandes de una ciudad como Madrid. Ver para creer. Desde luego, si el 2020 ya nos dejó algunas cosas que no nos podíamos haber creído en la vida, el 2021 también quiso sorprendernos en ese sentido. Y vaya si lo consiguió.

El enlace que os dejamos a continuación, que nos conduce hasta una noticia que es propiedad del diario El País, explicaba paso a paso el desastre provocado por Filomena. Aunque nos habían advertido que para ese fin de semana, el comprendido entre el 8 y el 10 de enero, nos iba a visitar el temporal de nieve más grande de la última década, nadie podía esperar la cantidad de problemas y destrozos que iba a ocasionar esta borrasca. Lo cierto es que Filomena superó todas y cada una de nuestras expectativas y miedos. Es bastante probable que no volvamos a ver una cosa similar en nuestras vidas.

Otra noticia, en este caso publicada en la página web del diario La Razón, hablaba del montante económico que había supuesto la llegada de la borrasca. La cifra de las pérdidas ascendía hasta los 1.400 millones de euros solo en la Comunidad de Madrid, lo que deja claro por qué las autoridades de dicha región y la de otras limítrofes pusieron en conocimiento del Gobierno Central su intención de que sus municipios y ciudades fueran considerados como zonas catastróficas. La verdad es que no era para menos.

Una vez superada la borrasca, se hizo necesario empezar a pensar en la reconstrucción. Y es ahí donde entra nuestra querida tecnología, siempre presta para intentar hacernos la vida mucho más fácil y cómoda. Los avances tecnológicos de los últimos años permitieron, en buena medida, que los trabajos de retirada de nieve y hielo y la reparación de los destrozos fueran mucho más rápidos de lo que podrían haber sido si esta borrasca se hubiera producido hace, por ejemplo, dos décadas. En ese sentido, la verdad es que todas las personas afectadas por Filomena se pueden sentir afortunadas.

Los tejados de viviendas y edificios resultaron realmente dañados 

Uno de los principales efectos ocasionados por la borrasca Filomena en lugares como Madrid o Castilla-La Mancha fue que los tejados y cubiertas de muchas viviendas y edificios resultaron dañados, bastantes de ellos de gravedad. Está claro que, cuando se produce una situación como esta, y más en pleno invierno, es fundamental reparar todos los daños de una manera rápida y eficaz. Desde Cubiertas Estévez nos han indicado recientemente que la potenciación de las tecnologías para la ejecución de estos trabajos ha sido uno de los motivos por los cuales, durante todo el mes de febrero, se ha reparado un altísimo porcentaje de los tejados y cubiertas dañados por el temporal de nieve.

La tranquilidad que eso ha ocasionado a multitud de familias y particulares ha sido tremenda. Cuando empezó a nevar el 7 de enero, y sobre todo cuando se experimentaron las peores consecuencias del temporal, al día siguiente, muchas personas empezaron a preocuparse por todo lo que la tormenta podía ocasionar. Esa preocupación estaba más que justificada porque la manera en la que se estaban produciendo los acontecimientos invitaba a tener ese miedo. Sin embargo, el paso de los días y de las semanas siguientes, dejó claro que la capacidad de reacción para solventar todos los problemas ha sido realmente buena.

Es bueno saber que, cuando se vuelva a producir una situación similar (es bastante complicado que se pueda repetir la llegada de una borrasca de condiciones similares a Filomena), tendremos profesionales que contarán con tecnologías que nos ayudarán a conseguir que la normalidad vuelva a la mayor brevedad posible. Tener esa salvaguarda es una de esas cosas que nos hará que, para la próxima, tengamos mayores dosis de tranquilidad, que es algo que, desde luego, nos vendría genial.

 

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